Al pensar en los diferentes roles dentro de un restaurante siempre salen a relucir el del meserx, cocinerx, bartender… trabajos dignos y que constantemente se les mira por encima del hombro. Uno que se ignora bastante y que desde el mismo les hablo es el de anfitrión o anfitriona. Se queda corto el decir que desde el podio de bienvenida he conseguido observar muchísimas cosas.

Hace dos meses más o menos, tomé la decisión de regresar a mi posición de anfitriona para empezar a recibir un ingreso nuevamente. Mi trabajo consiste en abrir la puerta, sonreír, saludar, escoltar al invitado a su mesa, ofrecerles el menú, reírme de sus chistes malos, soportar miradas obscenas o miradas celosas, limpiar baños, limpiar vidrios, barrer, aguantar insultos y de todo un poco.

Antes ir a trabajar era llegar y esperar el no encontrarte con un cliente difícil. De momento, un trabajo inofensivo se ha convertido en uno donde se pone la vida, propia y la de la familia, en riesgo. Hasta el día de hoy, el patrono no ha pagado ni un solo centavo de hazard pay. Pretenden el que hagamos el doble del trabajo (protocolos de limpieza más estrictos) por la misma paga. En el podio NO HAY COMO GUARDAR DISTANCIAMIENTO. Todo el mundo toca el MISMO teléfono, todxs tocan las MISMAS pantallas (guest managers). “¡Pero esas cosas deberían limpiarlas!” Y sí se limpian, por el bien de todxs, pero ¡¿quién sabe cuándo alguien falle?!

También tenemos a clientes que no usan mascarilla, que se nos acercan para hacernos preguntas, tocan nuestra zona de trabajo, se pasean por el restaurante hablando por teléfono sin mascarilla, se dirigen al meserx sin la misma. No les gusta esperar su turno y tampoco guardan distancia al hacer las filas. Gerentes que ignoran la capacidad del restaurante para calmar clientes molestos o limpian mesas a la prisa para sentar gente rápidamente. Químicos de limpieza que son más agua que cualquier otra cosa y patronos que pretenden cobrarnos por equipo protector.

Esto es lo que se vive y se ve desde el “¡Hola! ¡Bienvenidos! ¿Mesa para dos?”. Y todo eso sin mencionar las dos semanitas de vacaciones calladitas en caso de que de momento no te sientas bien. Es drenante y el tener que conformarse de que esta sea nuestra Nueva Realidad me parece extremadamente injusto y precario.

Es incluso más indignante el ver artículos de tus patronos justificando el por qué yo (ni tú, obrerx que me lees) no debería cobrar más. Gente, que al llegar a pasearse por el restaurante ni la perilla toca porque se espera el tratar con regalía a ese que aboga constantemente el que se nos mantenga en lo mínimo. En el $7.25 y en el $2.13. Con esa cara pretenden cantarse el héroe de la clase obrera en este país.

¡Hago un llamado a todxs lxs empleades de servicio y hospitalidad! Alcemos nuestra voz por condiciones de trabajo y sueldo dignos. Ya basta del miedo hacia estos grandes señores, dueños de empresas y franquicias. ¡Que paguen! ¿Por qué dejamos que sean ellos los que deciden el precio de nuestro trabajo? ¿Por qué dejamos que pongamos nuestra vida en riesgo cuando al final sean ellos los que se llenan los bolsillos? ¡Hazard pay, mejores equipos de protección, más restricciones a los clientes, provean las pruebas (serológicas y moleculares) y sean HONESTOS con el personal!

Mis saludos y respetos a esxs que salen a buscarse el pan de cada día.

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