La triste experiencia que llevamos hoy en día a causa del Coronavirus nos debe llevar a la reflexión de cómo buscamos construir o reconstruir nuestros países y gobiernos. Debemos tomar en perspectiva los países que vivimos y las dinámicas que se dan durante crisis como estas. También debemos pensar sobre nuestras relaciones con demás países, específicamente, nuestra relación colonial con EEUU. De la misma forma es muy importante tener en cuenta los sistemas que rigen nuestras economías, y por ende, nuestra sociedad en general.

Hace unos días el gobierno de Puerto Rico acepto un crucero en nuestro puerto que fue negado por otras islas hermanas por causa del coronavirus. No solamente puso en riesgo a nuestra ciudadanía con la excusa de subir la economía turística si no que el gobierno estatal dio una placa al crucero por llegar, celebrando la entrada de todas estas personas en plena crisis de salud. Dicho sea de paso, el turismo que celebra el gobierno en nada nos beneficia como país pues en la isleta de San Juan la mayoría de los hoteles, tiendas y restaurantes son de propietarios privados extranjeros.

Añadiendo a esto, ni nuestros puertos marítimos ni nuestros aeropuertos tienen un plan efectivo para frenar la entrada de personas posiblemente porten el Covid-19 a nuestro país. El primer caso conocido en la isla fue gracias al gobierno de Panamá que envío un comunicado informando sobre un caso que provenía de Puerto Rico. Como si fuera poco, el gobierno estatal no tiene ni siquiera pruebas suficientes para hacerle a personas que estén posiblemente contagiadas. Lo único que se ha dignado a hacer este mediocre gobierno es a declarar un toque de queda desorganizado y frágil.

Ahora pongamos en perspectiva otros países como Cuba y Venezuela. Estas dos naciones hermanas que enfrentan guerras económicas y trabas internacionales han desarrollado eficazmente campañas de educación y control de posibles contagios. En adición ya tienen para su ciudadanía pruebas y medicamentos disponibles gracias a proyectos de medicina cubana en alianza con Venezuela y China. Cabe destacar que este ultimo país asiático ha desarrollado un papel crucial en la contención y cura de esta epidemia.

Si vemos casos como Puerto Rico, EEUU y Europa, el mal manejo médico, la falta de organización central y la intromisión del mercado capitalista en esta crisis han creado debilidad y poca productividad. En estos países las pruebas no están llegando, no están siendo bien repartidas o tienen que ser compradas, lo que da paso a que solo se puedan tratar aquellos que puedan pagar. Esto es reflejo de un serio problema que se está hablando mucho últimamente, la salud universal gratuita. En momentos como este, no podemos esperar que corporaciones tomen las riendas en defensa de nuestra ciudadanía, pues estas solo existen para explotar y capitalizar sobre la salud, no para ayudar a los que necesitan.

Para enfrentar de forma eficaz el Coronavirus y las demás crisis que se avecinan es necesario cambiar nuestros países radicalmente hacia un foco más humanista y para todes. La centralización democrática de los recursos nacionales es necesaria para que el estado, dirigido por el pueblo, pueda poner en marcha proyectos de bienestar social sin trabas de empresas privadas. La soberanía nacional es necesaria para implementar la cooperación entre naciones por el bien común y no tener relaciones que solo benefician a uno de los países (como la que se da entre Puerto Rico y EEUU). En fin, para enfrentar tanto las crisis de salud, como las crisis alimentarias y sociales, es necesario dejar el capitalismo atrás y construir modelos de bien común que rechacen el bien de unos pocos por encima de la mayoría de las personas.

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