Por: César Atresino Martínez

En el 2020 los billonarios del mundo incrementaron sus riquezas por $1.9 TRILLONES o 20% más de lo que ya tenían. Esto se da en medio de una crisis global por el Covid-19 en donde millones de personas alrededor del planeta están sin trabajo y muches en condiciones de extrema pobreza. Mientras los pueblos del mundo sufren, el 1 % de la población humana hace estas fortunas. Estamos hablando de montos enormes de dinero que podrían ir destinados a recursos para, no tan solo combatir el virus, sino que también para erradicar la pobreza y el hambre en el planeta. A diferencia de todo esto, los billones no llegan a la gente; todo este dinero se queda en los bolsillos ya inflados de unos pocos.

Une ve esto y debe preguntarse si es normal o moral esta desigualdad social y la respuesta es contundente NO. Nunca será justo que alguien tenga tanto dinero mientras millones mueren de hambre y enfermedades curables. Poco importa lo que se han “jodido” porque es irracional que alguien tenga tanto acumulación de dinero.

Puedes joderte trabajando toda la vida, nunca irte de viaje, ahorrar lo más que puedas y nunca llegarás ni al 1% de lo que tiene Jeff Bezos o cualquier otro de estos pillos. Porque en efecto son esto, pillos; porque sus riquezas nacen a raíz del trabajo de otras personas. Son las miles de personas que trabajan en sus fábricas quienes generan los chavos. De estas ganancias, los dueños billonarios destinan una miseria en forma de salario para sus trabajadores y trabajadoras, el resto se los embolsillan. Somos también les millones de personas que vivimos en deuda perpetua y quienes llenamos sus cuentas en paraísos fiscales con nuestros pagarés mensuales.

Ni los billonarios ni los millonarios deberían existir; es así de simple, aunque la conclusión no lo sea.

El mundo, como lo conocemos, mantiene un sistema de explotación de unos pocos contra la mayor parte del mundo. Esta explotación se mantiene bajo violencia sistémica y son las personas colonizadas, negres, femme y cuir quienes reciben la peor parte. El medio ambiente también ha recibido un terrible embate para que los ricos sigan generando riquezas. Son los dueños de todo; de los medios para todo lo que consumimos, de la tierra donde extraen el material para crearlo, de cómo se distribuye y del banco donde haces tus pagos. Son dueños también de los medios de comunicación, la aplicación en tu celular y hasta la señal del internet. Pero también es cierto que, sin nuestro trabajo, nuestra deuda constante y nuestro patrocinio, son nada. Sin nuestra explotación vemos lo que son verdaderamente: no brillantes magnates y emprendedores, sino una minoría global vaga y parasitaria; otro virus más.  

Este virus también puede ser erradicado mediante la aplicación de una vacuna especial; la revolución.

Las riquezas del mundo se deben distribuir entre la inmensa mayoría de la gente que las crea. Debemos invertir la balanza para salvaguardar la supervivencia humana y la del planeta tierra. ¡Seamos les de abajo quienes mandemos! Organicemos la sociedad a partir de nuestras necesidades particulares y colectivas. Necesitamos cambiar el mundo si queremos vivir en paz porque estos bandidos no lo van a hacer de manera voluntaria y mucho menos pacíficamente.

César es un obrero y estudiante. Natural del pueblo Sabana Grande. Cuenta con un bachillerato en Ciencias Sociales y una maestría en Sociología por la Universidad de Puerto Rico. Ha trabajado dentro de la industria de restaurantes y otras ocupaciones manuales. Actualmente es organizador en Alianza Rebeldía.

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