Por: Randiel J. Negrón Torres

La Renta Básica Universal (RBU) es un ingreso fijo administrado por el estado a todas las personas: tanto ricas como pobres. Para recibir la RBU las personas no tendrían que demostrar necesidad económica o que están trabajando de forma remunerada. A diferencia del seguro por desempleo y demás ayudas del gobierno, opera sin prejuicio alguno. La RBU no se trata de un subsidio o ayuda condicionada. De hecho, su carácter ‘universal’ aclara que es un ingreso para todo el mundo. Como mínimo, la RBU, debe garantizar el poder adquisitivo suficiente para que las personas cubran los costos de la canasta básica. ¿Porqué necesitamos una RBU? Porque nos ayuda a eliminar los prejuicios y estigmas sociales que violentan a las personas que reciben las ‘ayudas’ gubernamentales. El pago único de $1,200 para la mayoría de las personas estadounidenses (mucha gente con derecho aún no lo ha recibido) durante la pandemia, fue bien visto incluso por los detractores de las supuestas ayudas; la RBU no es beneficencia, es una necesidad.

Su implementación sustituiría la mayoría de las ayudas gubernamentales como los cupones, el plan 8, el desempleo, etc. De esta forma, podemos definir la RBU como un derecho universal reconocido a todas las personas.

Incluso, en Estados Unidos, quien controla la economía externa de Puerto Rico bajo su relación político-colonial, uno de los mayores defensores de la RBU es el profesor de Harvard, Gregory Mankiw, quien también fuera asesor de George Bush. Bajo la lógica del capital, Mankiw alega que las personas deben poder gastar más para que las empresas no desaparezcan. La RBU no es un ataque a las ‘libertades’ americanas por parte de Cuba o Venezuela. La RBU en Puerto Rico sería poco efectiva en la medida que se mantenga la relación colonial con los Estados Unidos. La famosa frase “ellos se llevan más de lo que nos dan” cobra mayor vigencia cuando se considera el modelo de RBU que propone Mankiw.

Según el U.S. Census Bureau, el índice de pobreza en Estados Unidos y Puerto Rico gira alrededor de los $1,080 mensuales. En un hogar donde viven dos personas, por ejemplo, mamá e hijx, el índice de pobreza se coloca en $16,520 o $1,375 mensuales. Remplacemos ‘vivir’ por ‘sobrevivir’ bajo índices de pobreza.

En principio, la RBU sería de menor cantidad, siempre y cuando el estado controle y reduzca el costo de la canasta básica y socialice, expanda y mejore los servicios esenciales.

La metodología se basa en el recaudo por concepto de impuestos. Se realiza un recaudo de capital que asegure que quién más posea, sea quien más aporte al fondo de la RBU. Es la misma lógica para todas las ayudas de gobierno que vamos a sustituir. Sobre su viabilidad, sí han coincidido economistas de derechas y sociólogos de izquierdas, tanto detractores de la RBU como el economista Juan Ramon Rallo y defensores como Daniel Raventós, profesor en la Facultad de Economía en la Universitat de Barcelona.

La RBU ya ha sido experimentada en varios países y regiones tanto desarrolladas como en vías de desarrollo: los experimentos en Alaska, Alemania, Irán, Kenia o Francia han servido para contrastar los mitos de que las personas con este ingreso tendrían menos motivación a trabajar y preferirán quedarse en casa. Por otro lado, los experimentos han demostrado un mayor crecimiento en la tasa de natalidad (ver caso de Alaska). En este apartado, Puerto Rico sufrió un revés en el 2019 con 0% de crecimiento demográfico.

La única vía en que la RBU será efectiva

Debemos hacer una analogía de la RBU como hija del estado, es decir, no puede ser hija única. Debe tener hermanas que le ayuden a lograr su objetivo de aumentar la capacidad de las personas en perseguir sus propias concepciones del bien en el sentido de la garantía de tener los recursos mínimos para ello. Una de las medidas que deben acompañar a la RBU es la regulación del mercado que evite la creación de una burbuja económica dónde se inflan los precios por el número igual o mayor al aumento porcentual del poder adquisitivo.

Pensemos que una persona gana $1,000 mensuales y se aprueba una RBU de $600 mensuales. De poco sirve la RBU si el mercado infla sus precios, a punto seis (.6) sobre cada dólar. Si el pan o la leche pasaran de costar $1 a $1.60 entonces la RBU sería igual a cero (0).

Por otro lado, las oportunidades de trabajo escasean en sociedades donde hay grandes concentraciones de capital en el sector privado. Estas grandes concentraciones garantizan la lucha entre las personas pobres por los pocos puestos de trabajo. Así se preservan los bajos salarios y las condiciones labores precarias. Por esto se deben considerar diferentes transversalidades que las sociedades contemporáneas benefician o perjudican.

A modo de ejemplo, una sociedad heteronormativa, católica, machista, racista, del norte global y con estándares de belleza europeos perjudica y estereotipa a una mujer, de tez negra, empobrecida, lesbiana, atea y con físico que no cumple con estándares de belleza. El estado se asume indiferente y provoca que las personas realicen los trabajos más precarizados por su propia supervivencia, no por gusto. El discrimen directo e indirecto combinados como parásitos.

El estado no debe descansar sobre la RBU como la salvadora de las grandes diferencias entre clases sociales. La RBU debe tener hermanas que transciendan el tema económico. Las personas con transversalidades no hegemónicas o que no cumplen con los estándares de quienes acumulan altas concentraciones de capital deben tener el mismo poder de negociación laboral previo a la contratación. La RBU no es la única solución a la polarizada división de clases, pero por aquí comienza la distribución. La RBU no es una reforma, es una transformación radical.

Randiel J. Negrón Torres es activista y estudiante graduado del programa de maestría en Protección Jurídica de Grupos Vulnerabilizados en la Universidad de Oviedo en España. Cuenta con un bachillerato en Relaciones Laborales, grado menor en Cooperativismo y grado menor en Derechos Humanos por la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Fue miembro del Consejo General de Estudiantes y del Movimiento Estudiantil del recinto de Río Piedras. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *