Un día como hoy en el año 1892, nace una de las figuras cúspides de la música popular puertorriqueña. El compositor por excelencia; Rafael Hernández.

Originario del barrio Tamarindo en Aguadilla, a los 12 años inició sus estudios musicales con los profesores José Ruellán Lequerica y Jesús Figueroa. Aprendió a tocar instrumentos como el violín, el trombón, el bombardino, la guitarra y el piano. En su adolescencia tocó con la Orquesta Municipal de San Juan bajo la dirección de Manuel Tizol y para el año 1912 compone su primera danza «María Victoria». Hernández tuvo que enlistarse en las fuerzas armadas de los Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial donde tocó en la Banda de Música y llega a ser asistente del Director del Décimoquinto Regimiento de Infantería.

Luego de licenciarse del ejército, fundó diferentes agrupaciones como el «Trío Borinquen», «Grupo Victoria» ,»Orquesta Hispanoaméricana» entre otros. Estos grupos tuvieron grandes éxitos tales como: «Siciliana», «Me la pagarás» y «Menéalo”, “Preciosa», «Venus» y «Adiós a Gardel». Finalizando la década de los 30, Rafael Hernández viajó a México y allí permaneció 16 años. En este país cursó estudios avanzados en el Conservatorio Nacional de Música de México obteniendo el grado de Maestro de Armonía, Composición, Contrapunto y Fuga.

Regresó a Puerto Rico en el 1953 y aquí hizo varias exitosas giras a distintos pueblos de la Isla junto a la Orquesta Sinfónica, trabajó como consultor musical en la naciente estación WIPR y fue electo Presidente Honorario de la Asociación de Compositores y Autores de Puerto Rico. El día 11 de diciembre de 1965 fallece después de una prolongada lucha contra el cáncer. Se le rinden honras fúnebres en el Capitolio, en el Instituto de Cultura Puertorriqueña y en el Ayuntamiento de la Ciudad Capital, San Juan. Sus restos descansan en el Cementerio del Viejo San Juan.

El legado de Rafael Hernández abarca géneros musicales tales como la guaracha, bolero, danza, vals, villancico, aguinaldo, plena, himnos, marchas, música clásica, rumba entre muchísimos otros. Entre sus mayores éxitos se encuentran:  «Lamento Borincano», «Silencio», «Ausencia», «Campanitas de Cristal», «Preciosa» y «El Cumbanchero. La obra musical de Rafael Hernández constituye un legado de incalculable valor en la música puertorriqueña e hispanoamericana. Su vida nos ha quedado como ejemplo imperecedero de amor a su tierra.

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