Por: Ariel Rolón lópez

En Latinoamérica tenemos la tendencia de inmortalizar a aquellas personas que lo dieron todo por el bienestar y la justicia de nuestro continente. Por tal razón seguimos proclamando las frases de personas como Martí y Bolívar y seguimos estudiando los escritos de Mariátegui y Ernesto ‘Che’ Guevara. Desde Lolita Lebrón hasta Emiliano Zapata, Latinoamérica tiene la dicha de parir personalidades luchadoras incomparables, como también tiene la desdicha de seguir perdiéndoles a manos de los gobiernos opresores e injustos que se propagan como plaga desde el norte. Uno de estos tantos mártires de nuestra América es Camilo Torres Restrepo, mejor conocido como ‘El Cura Guerrillero’. Esta figura trascendental falleció en combate un día como hoy, 13 de febrero, pero de 1965 en la selva de Colombia. Dio su vida por el ideal revolucionario y se convirtió en símbolo de la lucha por la liberación de los pueblos de América y el mundo.

Creció en Colombia durante uno de los periodos más sangrientos de la nación conocido como ‘La Violencia’: era la guerra entre liberales y conservadores con un oscuro apoyo de oligarquías, la iglesia y, como de costumbre, el capital estadounidense. Crecer en esta situación tan crítica dejó una marca en la vida de Camilo desde muy temprana edad. Desde joven mostró interés por dos causas contradictorias, especialmente en Colombia: el clero y la lucha social. Apenas comenzando a estudiar leyes en su juventud, abandona sus estudios y se decide encaminarse en la iglesia para ser sacerdote. Entre Bélgica y Colombia, mientras pasa por el proceso de convertirse en sacerdote, estudió sociología y tuvo sus primeros acercamientos al marxismo. Camilo se dedicó a la academia y al sacerdocio. Fue durante este proceso que Camilo creó su famosa tesis social y espiritual a la que llamó ‘el amor eficaz’.  Es esta misma propuesta de reivindicación de la lucha social en la iglesia la que lo llevó desde muy temprano a chocar con las diferentes estructuras del catolicismo conservador en Colombia.

Camilo era un líder natural y un gran orador, por lo que se destacaba en la lucha universitaria y se popularizó en la política colombiana.  Al pasar los años, a mediados de la década de 1960, Camilo propuso un frente político de izquierdas que buscaría unificar la lucha por una Colombia justa, soberana y libre. De corte marxista e inspirado en la teología de la liberación se fundó el ‘Frente Unido del Pueblo’. Este frente político fue integrado por el Partido Comunista Colombiano, el Movimiento Obrero Estudiantil y Campesino y el Partido Social Demócrata Cristiano, entre muchos otros. Este frente fue atacado y perseguido constantemente al convertirse en amenaza para el gobierno entreguista colombiano y sus secuaces en Washington.

Entre el desgaste político, la constante amenaza, la persecución y la división ideológica interna, el frente unido se debilitó y terminó disolviéndose poco después de fundarse. En ese momento, Camilo reflexionó y decidió que la lucha electoral o ‘pacífica’ no tenía posibilidades en un país como Colombia. Ante todo, entró de lleno en el clandestinaje y sumergirse en la lucha armada. En una carta abierta llamada ‘Mensaje a los Cristianos’ explicó sus razones, tanto espirituales como políticas, por las cuáles abandonó la vida pública y el sacerdocio.

Camilo entró en el Ejército de Liberación Nacional en 1965 luego de mucha reflexión e invitó al pueblo colombiano a sumarse a la lucha guerrillera. Tristemente cayó en su primer enfrentamiento con el ejército colombiano pocos meses después de unirse a la guerrilla. Su cuerpo fue escondido por el ejército y nunca se le volvió a ver hasta el día de hoy.

Ahora bien, más allá del mártir revolucionario que fue Camilo Torres, su legado es mucho más grande y complejo. Camilo desarrolló una perspectiva política, social y espiritual dentro de la teología de la liberación y dentro del espectro político latinoamericano. Él mismo la llamó ‘El Amor Eficaz’. Camilo planteaba desde su posición de sociólogo, líder político y sacerdote darle un giro radical al cristianismo: cambiar la limosna y la caridad simplificada por la lucha social, cambiar la mera oración y la resiliencia por la lucha y la resistencia. Camilo mencionó en su ‘Mensaje a los Cristianos´ las siguientes palabras:

“La revolución, por lo tanto, es la forma de lograr que un gobierno dé de comer al hambriento, que vista al desnudo, que enseñe al que no sabe, que cumpla con las obras de caridad, de amor al prójimo, no solamente en forma ocasional y transitoria, no solamente para unos pocos, sino para la mayoría de nuestros prójimos. Por eso, la revolución no solamente es permitida, sino obligatoria para los cristianos que vean en ella la única manera eficaz y amplia de realizar el amor para todos.”

Como vemos, Camilo usaba sus raíces cristianas y su discurso como sacerdote para aludir a un cambio radical de la sociedad colombiana. Esto solo se podía lograr con el amor eficaz. ¿Qué es el amor eficaz? Es llevar las bases del cristianismo a la práctica. La forma que encontró Camilo para hacer esto fue a través de la interpretación marxista de la vida de Jesús y la iglesia. Se planteó, desde una de las iglesias más conservadoras del continente americano, impulsar un movimiento de masas para lxs obrerxs, campesinxs, pobres y marginadxs.

Camilo Torres Restrepo y lxs muchxs otrxs seguidorxs de la teología de la liberación, plantaron una semilla de resistencia y de profunda espiritualidad rebelde en nuestra América. Estxs combatientes no solo señalaron la ineficiencia de los estados liberales y dictatoriales ante la pobreza, la guerra y el capitalismo, sino que también señalaron la falta de espiritualidad y la rigidez que tristemente aún permea en los movimientos de izquierda.

Esperamos que este corto y básico escrito sirva para dos cosas fundamentales para aquellos que lo lean: primeramente, que despierte un interés por la vida y obra del famoso Cura Guerrillero y segundo, que podamos reflexionar sobre el papel de la religión y lxs religiosxs dentro de nuestras luchas de liberación. Basta de caer en discursos retrógrados y antirreligiosos que perpetúan actitudes divisoras entre los movimientos progresistas y nuestros pueblos. Debemos plantearnos ser críticxs ante todo, pero nunca dogmáticxs ni mucho menos fuera de la realidad de los contextos. Al final del día, somos latinoamericanxs y nos caracterizamos por una profunda espiritualidad que no debemos olvidar en el momento de levantar nuestras trincheras de lucha. Vayamos juntxs, uniéndonos y reconociendo nuestras diferencias, pero estrechando los lazos que nos unen ante todo.

¡A construir el frente unido en defensa de nuestros pueblos!

¡Viva Camilo Torres Restrepo y viva la lucha por la liberación de Colombia y América!

Cristianismo y Revolución

Ariel Rolón López es estudiante universitario y trabajador de la industria de alimentos. Es coordinador y militante de Alianza Rebeldía. Natural de Naranjito, Puerto Rico. En la actualidad cursa el 5to año de bachillerato en Historia de las Américas y Educación en la universidad de Puerto rico, recinto de Río Piedras. Ariel se dedica al estudio de los movimientos revolucionarios de latinoamerica y el caribe.

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